Libanes Web

Articulos. La volatilidad ha tomado asiento

Volver al menu principal


La volatilidad ha tomado asiento

    Desde que cayeron las murallas del sistema monetario internacional, treinta años atrás, al producirse la ruptura de los acuerdos de Breton Woods, los tipos de cambio internacionales comenzaron a mostrar signos considerables de volatilidad. Los mercados bursátiles en general, sin embargo, aún dentro de su lógica evolución, con sobresaltos, bruscas caídas y octubres negros, han mantenido una cierta estabilidad a corto plazo en las cotizaciones hasta que, avanzados los años noventa, ha ido creciendo considerablemente la volatilidad.

     La fuerte variabilidad diaria en las cotizaciones era antes tema reservado a los valores considerados como chicharros, de baja capitalización y bruscas reacciones en su comportamiento. Pero la oscilación de las cotizaciones ha alcanzado al resto de los valores, incluso a los mejor considerados en los distintos mercados, de forma que los índices más selectivos, como el Ibex-35, presentan actualmente una acusada volatilidad.

     Siguiendo el canon anglosajón, los mercados financieros han tendido a ser paulatinamente en los últimos decenios el sistema de financiación empresarial, descabalgando de su posición privilegiada a la banca, en un lento proceso de desintermediación financiera. Sin embargo, el pinchazo de la burbuja vivido en los últimos años, está retirando del campo de batalla al capitalismo popular y sembrando de minas el sendero de la financiación directa empresarial a través de los mercados. En tal sentido, a volatilidad no ayuda, precisamente, a despejar el camino sino que, antes al contrario, profundiza aún más la herida.

     Detrás de la volatilidad hay, por supuesto, incertidumbre, de la que andamos sobrados en estos tiempos de convulsión política planetaria. Pero además de ello, la volatilidad parace haber venido para quedarse en el sistema, porque responde también a la adaptación de los mercados a nuevas circunstancias que decenios atrás no se contemplaban.

     En primer lugar, se ha producido un salto tecnológico que ha modificado radicalmente el coste de operar racionalmente en los mercados. La tecnología permite ahora realizar análisis rápidos y de bajo coste sobre el comportamiento de las cotizaciones y ayuda a tomar decisiones mediante sistemas computerizados que facilitan o realizan directamente la compra y venta de valores. Esa rapidez del tráfico agudiza las reacciones a noticias relevantes, amplificando su resonancia.

    La facilidad de acceso a los mercados, la rápida difusión de su información y sus bajos costes de transacción introducen también un sesgo cortoplacista en los inversores, que ven más accesibles horizontes de inversión puramente especulativos, de muy corto plazo, siguiendo más directamente la evolución de los mercados. Esa tendencia a la inversión a corto plazo también acentúa la variabilidad de las cotizaciones, convirtiéndolas en más volátiles.

     La propia reacción defensiva frente a la volatilidad  tiende también a acentuarla. La inversión más conservadora demanda productos de bajo riesgo, lo que obliga a los intermediarios a ofrecerles productos que, sin alejarse de los mercados financieros, garanticen rentabilidades.  Para conseguirlo se diseñan productos garantizados mediante recurso a la renta fija y a la compra de opciones que limiten la pérdida si el mercado baja pero no tengan restricciones a las ganancias si el mercado sube. En el lado contrario, los vendedores de esas opciones, que arriesgan perder si el mercado es alcista, procuran a su vez cubrirse frente a ese riesgo comprando automáticamente acciones si suben, para compensar de esa forma sus pérdidas si se ejercen las opciones. Así, el miedo a la volatilidad y la aversión al riesgo provocan a su vez un efecto de caja de resonancia. Cuando el mercado sube, hace que los que están detrás del sistema de garantías tengan que comprar y cuando baja tengan que vender. Así, el pez se muerde la cola y la volatilidad del precio de las acciones está realmente asegurada.

 

Enrique Ibañes, en fecha anterior a octubre de 2002, a título personal.

 

 


Contactar con el Webmaster. - Somos solidarios y utilizamos correo benefico benmail.

Menu principal Bolsa Macroeconomia Derecho
Noticias Estrategias Modelos Diccionarios
Cotizaciones Indicadores Publicaciones Articulos
Software Señales Bancos Centrales Teletrabajo